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CHINÁFRICA: NEOCOLONIALISMO A LO BESTIA

"Cuando China despierte el mundo temblará". Doscientos años después parece que esta célebre frase de Napoleón se está cumpliendo. El cada vez más imparable crecimiento del gigante asiático está llevando al mundo a cambiar la forma de hacerlo todo. Y es que China está conquistando el mundo. La megafábrica mundial crece desde hace 30 años a una tasa de entre el 8% y el 9% anual, y como es lógico, y para continuar con este crecimiento ya necesita otros territorios para obtener los recursos naturales. Hace unos años empezaron a llegar tímidamente, y en tu barrio se empezó a ver algún todo a 100 reconvertido en bazar chino. Poco tiempo después, como si de setas se tratase, estos pequeños establecimientos coparon las manzanas cercanas a tu casa, para seguir con las tiendas de ropa y con los bares. Y aquella calle de tu barrio que hace diez años era la calle más normal del mundo, en poco tiempo se convirtió en un chinatown digno de cualquier película de Jackie Chan. 



Y algo así, pero a lo bestia, está sucediendo en África. Desde El Cairo hasta Ciudad del Cabo, pasando por Lagos, Luanda, Alger y cientos de ciudades más. Hablando en plata, China está comprando a África. El continente negro ofrece a China la oportunidad de abastecerse a precios bajos. Algo así como un wok barato de recursos naturales. En los últimos años, China ha triplicado las relaciones comerciales con África. "Eso es positivo...", pensarás. Teóricamente sí. El problema es que China... como decirlo... no se preocupa demasiado por las personas ni por el medio ambiente. 

Vamos por partes, primero de todo, veamos cómo China se ha asentado en territorio africano. El siguiente mapa (si le das click lo puedes ver en grande), te muestra las inversiones chinas en territorio africano desde el año 2010. En total, en los últimos tres años se han invertido más de 100 billones de dólares. El 19% se han invertido en el sector petrolero y del gas natural, el 18'5% en infraestructuras de transporte como carreteras y ferrocarril, y el resto en minería, teniendo como protagonistas al hierro y al cobre. 



Una de los principios que se supone que ofrece la entrada de China en África es la puesta en marcha de diversos proyectos comprometidos con la sanidad y educación de la población africana, a través de la construcción de hospitales y escuelas. Sin embargo, el mismo mapa revela que la inversión en sanidad es tan solo del 1'8% y la inversión en sanidad no llega al 0'5%. De hecho, de la treintena de países africanos en los que China se ha asentado, solo en el 20% ha hecho una inversión mínimamente sustancial en sanidad.
Por países, observamos que Zambia, Nigeria y Ghana son los países donde más dinero ha dejado la participación china, con más de 10 billones de euros en cada uno de ellos.




Sin duda, la entrada del gigante asiático en el continente ha supuesto un avance económico evidente, y que se refleja también a nivel político. La presencia de china ha traído consigo la mejora en el desarrollo de estos países, a través de grandes proyectos de telecomunicaciones, construcción de carreteras, ferrocarril, aeropuertos y demás infraestructuras. Además, un gran abanico de oportunidades de negocio se ha abierto. Casi un millar de empresas chinas se han establecido en suelo africano, por lo que la red comercial entre naciones ha crecido considerablemente.


Por otro lado, China no solo ha traído pros a África, también algunos contras que hacen necesario un debate de hasta qué punto está resultando beneficiosa esta "conquista".

Las empresas chinas están compitiendo con los productos africanos de manera desleal, al venderlos a precios mucho más bajos, lo que ha provocado un aumento en las tasas de desempleo de muchos países de África. Además, las empresas chinas no contratan mano de obra africana, ya que se traen sus propios trabajadores de China.

En materia política, China se ha convertido en un arma de doble filo. Por un lado, algunas zonas se han vuelto políticamente más estables desde que la presencia china se ha hecho visible. Por el otro, China ha prometido no interferir en asuntos internos de países africanos (por ejemplo en materia de Derechos Humanos). De hecho, China mantiene buena relación con países como Sudán, acusado de genocidio por los crímenes en el conflicto de Darfur, a los que también ha suministrado aviones de combate y otro material militar. Igualmente ocurre en Zimbabwe, donde según Amnistía Internacional, la policía detiene y recluye de manera arbitraria a defensores de los Derechos Humanos.

Desde el lado social y medioambiental, los beneficios son muy cuestionables. Es bien cierto que China y sus habitantes, sin caer en el error de la generalización, no se caracterizan por preocuparse demasiado por la naturaleza ni la sociedad (abundan los ejemplos de personas muriendo en sus calles mientras la gente pasa de largo como si nada). Frialdad, esa es la palabra. Y desde las inversiones realizadas por el gigante asiático se está llevando a cabo un expolio de agua y recursos naturales incontrolado. En África, con un poco de dinero, puedes controlar lo que quieras. Y los chinos tienen mucho dinero. Son muchos los ríos que se han contaminado, los lagos que se han secado y las zonas de selva que han desaparecido sin que nadie diga nada. 



Y es el poder del dinero el que está llevando a África a una situación crítica. Se está quedando sin recursos naturales y la población no se está favoreciendo, habiendo zonas que incluso se han empobrecido. Si esta "conquista" no se para a corto plazo, la huella que dejará China en África será imborrable, y es que el gigante se ha despertado y el mundo está temblando.


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